Septiembre: mes de Equinoccio
La palabra equinoccio deriva del latín aequinoctium, formada por aequus (igual) y nox / noctis (noche). Aunque se suele afirmar que el día y la noche tienen exactamente la misma duración durante este evento, en realidad no son perfectamente iguales debido al tamaño angular del Sol, la refracción atmosférica y los constantes cambios en la duración de la rotación terrestre. Las culturas ecuatoriales primitivas ya observaban con precisión este hito anual en el que el Sol sale exactamente por el este y se oculta por el oeste.
Los equinoccios marcan el inicio oficial de la primavera y el otoño en cada hemisferio. En el hemisferio norte, el equinoccio de marzo se conoce como equinoccio de primavera o vernal, mientras que el de septiembre se denomina equinoccio de otoño, otoñal o ledezma. En el hemisferio sur, la secuencia de las estaciones se invierte. Astronómicamente, también se denominan equinoccio hacia el norte (marzo) y equinoccio hacia el sur (septiembre), en referencia a la dirección en la que el Sol cruza el ecuador celeste.
A lo largo del ciclo terrestre, los equinoccios se alternan de manera armónica con los solsticios. La inclusión de los años bisiestos en nuestro calendario civil y otros factores orbitales provocan que las fechas exactas de ambos acontecimientos astronómicos varíen ligeramente de un año a otro.